Anécdotas de rol

Como ya habréis notado los que nos sigáis en la página de facebook, soy aficionado a los juegos de rol, aunque casi siempre desde el lado del máster (es decir, como narrador de la partida, en lugar de jugador).

A lo largo de los años, la cantidad de locos con los que he jugado (y a los que adoro), me han dejado multitud de situaciones a cual más descabellada, sobre todo en mis primeras partidas, donde se aprovechaban que era un novato para hacer lo que les salía de las pelotas…todo ello sumado a que por lo general, los juegos que dirigía eran de tono desenfadado (Cazafantasmas, Fanhunter), pues blanco y en botella.

Os dejo alguna de las situaciones para que juzguéis vosotros mismos:

En una partida de Cazafantasmas, tras haber volado por los aires la casa de los que los habían contratado tirando un misil dentro (si, UN PUTO MISIL), descubren un pasadizo secreto que los lleva a una cueva oculta en el interior de los acantilados sobre los que estaba la casa. El grupo entero huye por el pasadizo antes de ser sepultados por la casa y descubren que hay un gran sarcófago de piedra.

En un sospechoso arranque de sentido común, todo el grupo decide no acercarse allí ni por todo el oro del mundo…¿todo el grupo? nooo. Allí estaba “Papitu” (alias del jugador), que se fué de cabeza a abrirlo.

Tras varios intentos mientras el resto del grupo buscaba por donde huir de la que preveían que se les venía encima, “Papitu” consigue abrir el sarcófago y descubre que dentro hay…un muerto (estuve tentado de decir que dentro había un bocata de chorizo nada más que por ver sus caras, que conste).

A la consabida pregunta de ¿qué haces ahora?, va el tío y me espeta sin inmutarse “le quito la ropa”…pero es que no contento con eso, después de quitársela le dió una charla coloquio sobre la vida y que en el fondo él era buena gente…a cuadros me dejó, en serio.

AD&C- Hurty begins

Todo transcurría con normalidad en la marcha previa al ataque.
La líder del contingente planificaba los ataques para los dos meses siguientes, el gnomo que habíamos adoptado como mascota iba y venía huyendo de las pedradas que le lanzaba Ambdur al grito de “tumadreenanodeloscojones” y yo, como me aburría y apenas conocía al resto de integrantes,  pregunté a uno de los antiguos como era posible que Hurty fuese tan condenadamente fea.

El buen hombre me dijo “no es fea, es como el sol…si la miras directamente te dañas los ojos, aunque no siempre fue así.”

Me contó que en otra época había ganado varios concursos de belleza, a lo que yo inmediatamente pensé “joder, como debían de ser las otras.”

-Se cuidaba mucho la piel y, cada cierto tiempo iba a depilarse a un poblado cercano-prosiguió-hasta que un día decidió probar un nuevo método de depilación que, según los encargados, hacía  furor en Triscalmonte de Arriba. Ella decidió probarlo. Era la conocida como depilación a la cabra.

-¿¿??

-Si, esa es precisamente la reacción de todos cuando se les menciona la depilación a la cabra. Es un modelo de depilación híbrido entre la tradicional por cera y el corte a navaja y, básicamente consiste en:

Paso 1-La clienta/e se sienta y expone la zona a depilar.

Paso 2-Según la forma, dureza y longitud de la pelambrera se coge un modelo de cabra u otro, cosa lógica por otra parte porque imagina lo incómodo que debe de ser que te hagan las ingles con una cabra vieja clavándote los cuernos en salva sea la parte. No, para eso se usan cabritos jóvenes.

Paso 3-Se producen las presentaciones entre cabra y futuro/a depilado.

Paso 4- La cabra muerde en la zona a tratar y acto seguido el depilador tira de ella con fuerza.

Paso 5- Repetir los pasos anteriores hasta terminar la zona a depilar o que el cliente pida clemencia (lo que suceda antes).

-Bueno, es un sistema bastante raro incluso para los estándares a los que me tenéis acostumbrado, pero eso no explica lo de Hurty-repliqué.

-Es que Hurty fue a hacerse el entrecejo y se ve que aún no dominaban lo suficiente la técnica-sentenció con un suspiro mi compañero.

-Bueno, eso explica el por qué cada vez que ve a una cabra, Hurty grita como si le estuviesen sacando el páncreas por las orejas y, un segundo más tarde la descoyunta a pedradas al grito de ¡¡¡no volverás a pillarme desprevenida sucia criatura de los infiernos!!!.

 

Texto perteneciente a “AD&C, advanced dungeons and cabrons”, obra registrada por un servidor.

Érase una vez (parte 1)

Bueno, como ya os dije os voy a contar el cómo empezó todo…papá puso una semillita en mamá y la metió pa´dentro a pollazos…ah no, que no era eso.

Bueno, para que la cosa se haga algo más amena os lo voy a contar en plan cuento, con personajes ficticios para preservar la intimidad de las personas, ok? Pues allá vamos…

Érase una vez un jóven y apuesto muchacho…vaale, ¿a quién voy a engañar?

Érase una vez, un pirata medio cojo, barrigón y al que los ojos le fallaban más que una escopeta de feria. La buena noticia para era que le habían conseguido un par de ojos nuevos y que pronto se los cambiarían mediante un sencillo e indoloro procedimiento que consistía básicamente, en coger un cazo de apartar los garbanzos, hacer palanca sobre los ojos estropeados y apretar hasta que sonase *pop*. (Hago un inciso para explicar que el “pronto” se corresponde con el mes de Julio de éste año y que a consecuencia de la operación me iba a pasar una larga temporada con un parche en el ojo, de ahí lo de “la tienda del pirata”. A día de hoy, sigo con mis dos ojos defectuosos y sin noticias sobre mis ojos nuevos).

A todo ésto, el pirata hacía mucho que había encallado su barco y estaba sin posibilidad de saquear ni comerciar con nativas sexys, con lo que su segunda al mando era la que se encargaba de sacar adelante a la tripulación con un trabajo alternativo y así poder alimentar al pirata, al grumete y a ella misma, que además había contraído una enfermedad que la había hecho engordar de manera exagerada en los últimos 7 meses. Cansado por no poder hacer nada de provecho, el pirata decidió establecer una tienda en las costas de internet, un mar al que hacía tiempo le tenía puesta su maltrecha vista.

Preguntó a algunos carpinteros cuánto le costaría que le hiciesen la tienda, pero como no tenía demasiado dinero y no quería que su segunda se esforzase aún más de lo que ya estaba haciendo, se lió la manta a la cabeza y montó un cutre chiringuito y por las noches reza para que la cosa funcione porque, en los casi 4 meses que ha tardado en montarlo juntando a ratos tablas y puntillas virtuales, ha resultado que la enfermedad de la segunda ha llegado a término y ha resultado ser un segundo grumete.

continuará…